ERIKA REGINATO POESÍA HAY QUE RENACER DEL SILENCIO
de Erika Reginato
Estas son las semanas más silenciosas que he vivido luego de mi enfermedad: aquel tumor que se convirtió en poesía como me recuerda el poeta italiano Milo De Angelis. Ya ha pasado un tiempo en el calendario lunar, desde aquella terrible angustia que anunciaba la enfermedad, un sonido extremo que repercutió en un asombroso silencio.
Me parece un sueño como todo lo que viví en el pasado entre mis días de intermitencia, entre el vaivén de la vida y la muerte, la noche y el alba, entre el ser y no ser y aún me acompaña, como un pañuelo de seda, lavándome el alma.
No veía, no respiraba sola: había un silencio oscuro de hospital que olía a incienso de rosas.
Ahora hay que tomarse la vida con lentitud, pacientemente y entendiendo que el silencio es base fundamental de esta onda altísima en la que nadamos.
Al silencio hay que escucharlo, elegirlo para poder escribir con soltura en el lenguaje de los pájaros o del espirito.
Hace falta el momento justo, escoger la luz o las sombras, el soplo, el olor, el silbido para regresar de la lejanía del silencio espeso.
En el silencio no hace frío, no posee temperaturas extremas, es tibio como la voz que nace como magia uniendo letras y sonidos frágiles, diminutos, sordos.
El silencio llega de un país diferente por eso no todos lo conocen. Ancla en la costa entre la arena y el coral más blanco que he visto.
Es tan brillante que uno puede quedarse ciego en el momento más encantador del fuego. Son rayos de sol filtrados en los fragmentos minúsculos de la arena que tocamos y se filtra entre los dedos.
El silencio se apodera de mi cuerpo como esta enfermedad que trasciende en el aire para dejarnos sin oxígeno, sin más nada que uno mismo, la inmensa soledad.
Me acostumbre al silencio. Los exiliados se acostumbran al silencio.
Es un silencio repleto de postales. Los exiliados hablan despacio y se quedan mucho tiempo contemplando el país lejano. Estoy sola con mi silencio. Lo dibujo con todas las formas que tengo en mi alma: una mariposa, una nota musical, una semilla de cacao, una hoja seca que flota como una sutil huella del alma. El silencio es respirar mejor, es transmitir una emociòn, es aprender a cantar, es un grito, es auxilio, es expresiòn. Para un cantante es una nota musical, un tiempo, un ritmo, para quien aprende a hablar es como magia estelar, para un poeta es aire, corazòn, pasiòn...milagro!
El silencio es único, es el pino de la casa de mi tío que no caerá en los siglos, es el árbol de la vida.
El silencio es el lenguaje secreto del poema, de cada viaje, de cada verso. Es un pasar por el tiempo en los lugares del corazón.
Colecciono postales, son “fragmentos de mi espesor”, escribo en un verso de mi libro de poesía Día de San José (Eclepsidra, 1999, versión bilingüe, ed.Raffaelli, 2016), las hojas de árbol de la vida. En estos días de dolor y calles vacías, interpreto los dibujos de las postales, las pinturas impresas que relatan la historia del arte, de las ciudades y de los museos que hemos visitado en absoluto silencio, en aquel lenguaje del viaje que nos rodea. Estos son mis lugares amados a los que voy ahora, sin moverme de casa, en la actual cuarentena: inventando, tocando, descubriendo entre los colores del silencio, el renacer de las postales de mi vida.
De Erika
AMORE
So che mai più tornerò
A vedere i tuoi occhi
A baciarti nella neve
A toccare le tue mani
A girare le tue parole
A sognare le tue notte
A sentire l'acqua del tuo fiume
A capire perche hai pianto
Per sempre la fotografia.
Questo sottile amore
è intenso,
quando hai detto
che davi la vita per me.
So che tutto ha un finale,
che il freddo era vicino,
io tremavo e sono caduta
nel ghiaccio in quella montagna.
So che abbiamo sbagliato
e che ci siamo persi nei sentieri
dell'inverno.
Adesso so che l'amore è fragile,
che solo puo' percorrere l'orizzonte
quando comincio a dipingere
ogni alba che mi fai vedere.
Erika
AMOR
Sé que nunca volveré
A ver tus ojos,
A besarte en la nieve,
A tocar tus manos,
A transformar tus palabras
en canciones,
A soñar con tus noches,
A sentir el agua de tu río,
A entender por qué lloraste lágrimas de mar
cuando el recuerdo estaba en el viento.
Este sutil vertigo desnudo
es intenso amor,
cuando dijiste
que diste tu vida por mí
y que todo tiene un final.
Sé que
nos equivocamos
que el frío estaba cerca,
temblaba y caí
y ahora sé que todo era resbaladizo,
todo era hielo en esa montaña.
Sé que nos equivocamos
y que nos perdimos
esa noche de niebla,
explorando la blancura del invierno.
Ahora sé que el amor es frágil,
que no se acaba
que tiene un camino dentro
de mí
que nunca había sentido tanto amor.
Erika
Naufragio del silencio
aquel tumor
que se convirtió en poesía ...
Milo De Angelis
No tiene sentido limpiar
cuando el día está gris.
Mojar la madera y pasar barniz
si ahora Dios dispuso una pausa:
una flor grabada en papel de algodón
calmará la sal
que arde en la piel
este verano.
El poema se hará más fuerte
como una escultura
de mármol
tallada en el misterio de los rincones.
Este año
el amor será un vuelo alto
entre las noches de un país lejano.
Los nubarrones se pintarán
en el nácar de las olas,
en los fragmentos de mis manos,
el naufragio será el bosquejo del silencio.
Uniré mi voz en el aire
y trataré de pronunciar la palabra completa.
Erika Reginato
Vicenza, 2019
Non ha senso pulire
quando il giorno è grigio.
Bagnare il legno
e applicare la vernice
se Dio
ha ormai decretato una pausa:
un fiore inciso su carta di cotone lenirà il sale
che brucia sulla pelle
quest'estate.
La poesia si farà più forte
come una scultura di marmo scolpita nel mistero di angoli nascosti.
Quest'anno l'amore sarà
un volo alto tra le notti
di una terra lontana.
Le nubi temporalesche
saranno dipinte
sulla madreperla delle onde,
sui frammenti delle mie mani,
il naufragio sarà lo schizzo del silenzio.
Unirò la mia voce nell'aria e cercherò di pronunciare
la parola completa.
Erika Reginato. Caracas, 1977. Poeta italo-venezolana, ensayista, traductora y antóloga. Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Ha trabajado con la Casa de la Poesía Pérez Bonalde de Caracas en la Semana Internacional de la poesía donde tradujo a los poetas italianos Milo De Angelis, Alessandro Ceni y Davide Rondoni. Sus poemas han sido seleccionados: -En obra- Antología de poetas venezolanos (Equinoccio, U.S.B. 2008), La Maja desnuda (antología del programa radial de Nidia Hernández, Caracas. 1999), Antología de versos de poetisas venezolanas (Astrid Lander, Caracas, 2006). Algunos de sus libros de poesía publicados en Venezuela son: Día de San José (editorial Eclepsidra, Caracas, 1999), Campo Croce. Antología poética (2008) y el ensayo: Cuatro estaciones para Ungaretti (editorial Eclepsidra, Instituto italiano, Caracas, 2004). En Italia, Campocroce (2000-2007 en versión bilingüe, (Archivo de la Poesía del 900. editorial Sometti, Italia, 2008), Los Elegidos, Gli Eletti (versión bilingüe, Raffaelli editore, 2013), Giorno di San Giuseppe (Día de San José, Raffaelli ditore, 2016, versión bilingüe) y En la costa de cacao (Sulla costa di cacao, Kalathos, Madrid, 2018). Entre sus traducciones: Antología poética de Milo De Angelis, (2007), Caminos del agua. Antología de poetas italianos del segundo Novecientos (18 poetas italianos del Segundo Novecientos, 2008), El trazo infinito del universo, 28 poetas italianos contemporáneos (2013), El bar del tiempo y otros poemas de Davide Rondoni, (2008) y la traducción al italiano del libro en español Chi si stanca perde (uno sguardo venezuelano, editorial Marsilio, Venecia 2017). Sus poemas se encuentran en las antologías italianas: En Italia en la antología Blanc de ta nuque, una mirada de la poesía contemporánea (selección del poeta Stefano Guglielmin, 2011), La nuova poesia dell’America Latina (selección del poeta Loretto Rafanelli, 2015) y Giovane poesia latinoamericana (selección de Marío Meléndez, 2015). En Italia, en el 2014 su poesía fue reconocida con el premio “Obra Extranjera de la Fundación Arnone con el 40º Premio Internacional: Ciudad de Marineo”.
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