de Anna Achmatova
ROSARIO
Al collo i grani di un minuscolo rosario
nell’ampio manicotto nascondo le mani,
gli occhi guardano distrattamente
e più non piangono ormai.
E il viso sembra più pallido
per la seta che tende al lilla,
giunge fin quasi alle sopracciglia
la mia frangetta non ondulata.
E non è simile a volo
questa lenta andatura,
come se avessi sotto i piedi una zattera,
non i quadrelli di legno del pavimento.
E la pallida bocca è leggermente dischiusa,
ineguale il faticoso respiro,
e sul mio petto tremano i fiori,
del non avvenuto convegno.
A diferencia de una huida — las cuentas de un diminuto rosario en mi garganta, escondo las manos en el amplio manguito; mis ojos miran distraídos, y ya no lloran. Y mi rostro parece más pálido contra la seda de tono lila; mi flequillo liso desciende casi hasta las cejas. Y este paso lento no se parece a una huida — como si bajo mis pies hubiera una balsa, y no las tablas de madera del suelo. Y mi boca pálida está ligeramente entreabierta, mi respiración agitada e irregular, y las flores tiemblan sobre mi pecho — flores de la cita que nunca tuvo lugar.A diferencia de una huida — las cuentas de un diminuto rosario en mi garganta, escondo las manos en el amplio manguito; mis ojos miran distraídos, y ya no lloran. Y mi rostro parece más pálido contra la seda de tono lila; mi flequillo liso desciende casi hasta las cejas. Y este paso lento no se parece a una huida — como si bajo mis pies hubiera una balsa, y no las tablas de madera del suelo. Y mi boca pálida está ligeramente entreabierta, mi respiración agitada e irregular, y las flores tiemblan sobre mi pecho — flores de la cita que nunca tuvo lugar.
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